Polaridad. Las dos caras de la misma moneda.

“Vuele usted hacia el norte por bastante tiempo y terminará volando hacia el sur”

He aquí el fenómeno “alrededor del mundo” acuñado por Zinker.

Imaginemos por un momento una larga cuerda, donde en un extremo se encuentra la bondad y en el otro la maldad.  Todo ser humano va caminando a través de ella, a veces más cercano a un extremo y otras veces más cercano al extremo opuesto. Pensemos ahora en otras cualidades igualmente opuestas (timidez y extraversión, belleza y fealdad, rapidez y lentitud…), e imaginemos la misma metáfora.

Todo está en ti, y en mí y en nosotros, solo que hay determinadas cualidades a las que le hemos puesto la etiqueta de “no deseables, incorrectas, malas” y las escondemos en nuestra cara oculta, para que nadie las vea, ni siquiera nosotros mismos. Sin darnos cuenta de que la luz, no podría existir sin la oscuridad.

En todo ser humano existen los opuestos, y no son contrarios entre sí, sino más bien se complementan.

“En el lado norte hay sombra, en el lado sur brilla el sol. Obviamente, no puede haber una montaña con un solo lado”. En palabras de Alan Watts.

Sin embargo, los seres humanos deseamos tener un solo lado, el hedonismo nos lleva a querer el placer sin el dolor, el calor sin el frio, la feminidad sin lo masculino, el algo sin la nada… Por suerte, somos seres completos.

Entonces… ¿Dónde está la clave? Cambiemos la “o” por la “y”, empecemos a integrar en lugar de excluir.

 

LA RECONCILIACIÓN DE LAS DIFERENCIAS

Carl G. Jung, habló de “la sombra”, como aquella parte de mí mismo que no acepto y escondo. Y aquí empieza el conflicto. El mundo es un gran espejo donde mirarme, y en muchas ocasiones refleja mi sombra. Aquellas cualidades que me repugnan y ofenden del otro, así como la idealización de lo que me gustaría tener, son la proyección de mi sombra, mi espejo. Si empiezo a mirar, e incluso a amar, a aquella parte de mí que no me gusta, si empiezo a reconciliarme con mis propios demonios, el mundo empezará a reflejar esa misma armonía:

“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. C.G. Jung.

Encarcelando en la sombra la parte de mí que más detesto, tarde o temprano provocaré que salga con la furia de un felino enjaulado.

Por eso, a veces me pregunto: ¿qué es más peligroso, un gato enjaulado o una pantera en libertad? Mi respuesta es firme, prefiero una pantera elegante y poderosa, a un “gatito” sacando las uñas y con el lomo erizado en posición de atacar. Aunque, ¿esto no sería de nuevo otra polaridad? La vida es sabia y nos presenta la oportunidad de sentirnos ambas cosas, gato y pantera, al mismo tiempo.

Si me empeño en “ser” de una determinada manera y “no ser” de otra, me volveré una persona estereotipada e inflexible, y mis respuestas ante los cambios que la vida me ofrezca serán igualmente estereotipados y rígidos, siendo muy compleja la adaptación a lo nuevo.

Todos poseemos una gran caja de herramientas para la vida. Si me empeño en usar siempre las mismas, porque “yo soy así” mi vida será más difícil. Las herramientas no son ni buenas ni malas, depende del uso que les des en cada circunstancia determinada. Con un martillo puedes colgar un cuadro y también dañar a alguien, tú decides.

Puedo ser una persona tierna y también dura cuando sea necesario. Puedo ser el alma de la fiesta y también tener mis momentos de soledad en los que no deseo ver a nadie. Puedo decir si y puedo decir no. Que sea consentidora y dulce, no significa que no pueda ser autoritaria. Soy vulnerable e insegura y también fuerte y decidida. Soy miedosa y soy valiente. Lo soy TODO, en distinta proporción y medida.

Los opuestos son uno, dos polos del mismo continuo, incluir en lugar de excluir.

La sombra integrada se vuelve recurso, todo cabe en mí, no solo mi máscara, sino también lo que hay debajo.

 

POLARIZANDO LAS DIFERENCIAS

Los orígenes de la polaridad se hallan en los mandatos maternos y paternos, lo que creo que está bien y lo que creo que está mal, según lo aprendido de papá y mamá.

Zinker decía que el autoconcepto es análogo a las caras oscura y luminosa de la luna, y propuso ponerlas a conversar: Y así entrar en contacto con esa parte de mí que no asumo, acunando lo odiado, cobijando lo desterrado, iluminando mi oscuridad.

“Si no me permito ser malvado, nunca seré genuinamente bondadoso”

Atrevámonos a escuchar a nuestra parte más incómoda, puede que al entender que función cumple, para qué está ahí, logremos integrarla y darle el lugar que le corresponde.

Pongamos a conversar a las dos vocecitas que discuten en nuestra conciencia: de un lado la que fomenta los “deberías…” y lo que no me permito, y del otro lado a la que pone excusas “si, pero no…”.

Para salir de este círculo plantéate “¿QUÉ QUIERO?”, alcanza compromisos contigo y respétalos. Desde la negociación entre el debo y el quiero, decide y responsabilízate.

 

EL VACÍO FÉRTIL. EL CENTRO

La indiferenciación creativa de Friedlaender, hace referencia al punto cero del cual parten los opuestos. Se refiere a la nada, donde no hay ninguna cosa, donde ambos polos dan paso al vacío creativo, donde la nada cobra vida.

Es el punto del cual todo parte, una experiencia a través de la cual despertamos al “darme cuenta” sin más, sin especular, sin intelectualizar, donde lo que es, simplemente es. Donde acepto con amor lo que soy.

 

SEXO Y MUERTE FREUDIANO

La polaridad última de todo ser humano, a través de la cual se desarrolla nuestra existencia. Somos engendrados a través del sexo y en cada respiración nos acercamos a la muerte, el oxígeno que nos da la vida también va oxidando y envejeciendo cada una de nuestras células.

Psicoanalistas posteriores como Karen Horney o Erich Fromm prefirieron endulzar y ampliar los términos y hablaron de las polaridades amor y miedo.

Y realmente este es el “termómetro” de la vida. Pensemos en cada área de nuestra existencia y midamos con este indicador. Donde el miedo nos protege, nos aísla y nos bloquea y el amor nos integra, nos expande y nos lanza a la vida. Y ambos son necesarios porque al fin y al cabo son una unidad.

     Recuerda que si pasas el tiempo suficiente volando hacia el norte, acabarás volando hacia el sur.

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